jueves, 6 de junio de 2013

destrucción.

Era (es) una simple construcción, una simple estructura que me hace sentir destruida: la soledad. Ver que cada vez los muros son mas altos y más profundo el vacío. Y la cabeza y el corazón jugando a ver quién es más fuerte, quién aguanta más, cuando la realidad es que agonizan. Ecos desorbitantes de silencio y desolación, de penumbra y desamparo se dejan escuchar en todos los rincones de este pantano oscuro en donde me estanco, cada vez más, en medio de tanto desencuentro y angustia, inundada de incertidumbre, perdida en la nada misma. Y sintiendo, inevitable, el peso de estar sola, y no saber cómo, no poder ser si no hay nadie más que yo. ¿Qué hacer? si ya no me puedo ayudar, si no logro avanzar ni crecer y no puedo salir de este lugar oscuro... ¿Qué hacer? si me pierdo cada vez más y no me puedo encontrar, estando sola, sin nadie más, no me puedo encontrar.

viernes, 24 de mayo de 2013

Laberintos (sin salida)

Sí, lloré. Lloré por vos como se llora por esas cosas que no tienen demasiada explicación. Y tal y como esas cosas, no hay motivos conocidos o reconocibles del porqué. Pero lo hice, por supuesto, no intencionalmente...pero así fue, solo sucedió. De pronto me encontré con los ojos desbordados, tanto como mi cuerpo o mi deseo o como eso que no tiene demasiado sentido ni explicación. Así de desbordados. Sé que algo me dolió, de eso estoy segura. Lo que no se muy bien es qué. Pero de pronto me sentí vacía. Revolcándome en charcos de nada. Tenía miedo. Y aún lo tengo. Temores revueltos, confusos e infundados. Rozando lo irracional sentí perder (te) y al mismo tiempo pensé que tal vez nunca te tuve realmente (que sería lo único lógico que llegué a pensar). ¿Y cómo se ahora qué fue todo eso que se fue, que ya pasó? ¿Qué se supone que haga con toda esa información? Sin entender, descolocada. Pienso en tu voz y en tu mirada (porque me calman). Y tengo la leve sospecha de que no hay nada más lejano de lo que a vos te pasa que lo que a mi me desarma. Y cuando quiero blanquear la mente, poner las cosas en orden en mi interior, se cruzan y me choco con todas aquellas muestras de que realmente nada es lo que yo elijo ver. Porque me ciego con un mínimo vestigio de luz, me encandilo y no puedo distinguir cuáles son las piedras en el camino. Está la realidad...y está mí realidad (esa que jamas quise enfrentar)... y ahí, todo es un laberinto. Donde nunca se va donde se quiere llegar y nunca llegas a donde quisiste ir en primer lugar y donde nunca se puede salir del nudo. Así, como en la garganta, cuando no salen las palabras. Un nudo de realidades intermitentes (no tan reales), dispersas, enmarañadas, callejones sin salida ni llegada, avenidas desoladas que te llevan a la confusión, atajos que se cierran y se abren a la deriva, en donde no podes avanzar ni retroceder, ni respirar. ¡¡Eso es mi mundo!! mi vida, mi soledad: un nudo de laberintos, laberintos anudados que me llevan a ningún lugar.